Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2004-09-28

Llegando a Paseo Colón y Belgrano ...

... me detuve un instante a pensar en qué hubiera sido de mí sin tu carita guardada en mis ojos.

Preferí no pensar en éso (inútil, porque por suerte ya se ha vuelto parte mía).

Terminé de bajar del colectivo antes de que arrancase, y me sometí a la tarea de escalar la barranca en tacos altos, para pasar justo al lado de uno de los tantos rincones de Buenos Aires que tenían algo tuyo.

Y sonreí.

Y canté, para recordarme para qué estoy viva.

No me importó que la gente me mirara raro, todas las miradas se veían estúpidas comparadas a la tuya.


En silencio (tu eterno silencio)

Atropellada de placer, me senté a repasar maravillada cómo la luz sobre tu pelo encandilaba de oro en claroscuros. Cada hebra, cada mechón despedía un brillo de ése color único. Me alejé unos pocos centímetros, para contemplar tu cabeza en un plano más abierto, y así poder plasmarla en mi memoria, como una fotografía, para aquellos momentos tan largos de la semana en que las vivencias se reducen a un viaje en subte, a una cola de banco, o en el mejor de los casos a sortear charcos de lluvia sobre el adoquinado de San Telmo.
Te besé la mejilla suave y afeitada, en silencio, en mi imaginación. Sonreíste, pensando sabe Dios en qué, pero me corrió un vértigo por detrás de los ojos al pensar en que pudieras haber sentido el beso.

Absurdo.

Pasa el tiempo a tu lado, y pareciera que la vida no tiene contratiempos, que la sangre corre sin necesidad de ser bombeada, porque el corazón puede tener algo más importante de qué ocuparse.

¿Y sabés qué?
Te lo regalo.
Si no está en tus manos a mí no me sirve para nada.

Alma en vela

Tarde en la noche .
Deshilachada.
Y las cortinas de cansancio
amenazan con correrse
ante mis ojos enturbiados.

Las venas de los brazos.
Los brazos que escriben.
Escriben versos amargos
como las lágrimas.

Sí.
Creí verte en la vereda
y me bajé del colectivo.
Pero era un rostro ajeno,
y desde una vidriera
una mujer de ojos claros
y alma de reflejo
me observaba.

Pasará el silencio
volverán los aviones,
y a la distancia el tren
traqueteará con el cuerpo más lleno.

Temprano, la madrugada.
Desmembrada.
Y el cielo se abre en rosados
que amenazan con teñir
mis pestañas pesadas.



Septiembre, Octubre, Noviembre

Si Septiembre fuese un hombre,
yo me casaría.

Me levanté esta mañana pensando sólo en aquella frase que me había aparecido en sueños justo antes del estallido del despertador. Me dio vueltas en la cabeza un rato más, mientras me lavaba los dientes, me enjuagaba la cara con mucha agua helada y me miraba por fin en el espejo, blanca como una hoja de papel en la que dos manchones de tinta habían caído, y de los cuales se esperaba algún texto más interesante con el correr del día.
Volví al cuarto, alcancé con la mano la misma pollera del día anterior, sin pensarlo siquiera; me viene pasando de un tiempo a hoy, que ni quiero pensar en qué me pongo, siempre y cuando esté limpio y no me dé ni mucho frío ni mucho calor. Así: tibieza, cobardía, afecto y nada más, como lo que me puede dar una pareja como las que he venido cosechando desde que tengo memoria. Mientras tanto, yo seguía jugando con la idea de Septiembre siendo un hombre y yo casándome con Septiembre. Claro que siempre estuve secretamente enamorada de Octubre, pero eso queda feo decirlo. Octubre es un mes complicado, un mes con algo de prohibitivo para el amor. Alguien que encontró el amor en Octubre quedó fuera de la cursilería del día de la Primavera, encontró el amor de prestado: como yo.
A lo mejor dejaría a Septiembre plantado en el altar y me escaparía con Octubre. O dejaría pasar la oportunidad con Septiembre por estar empecinada en conquistar a Octubre, que nunca sería mío. Entonces finalmente tendría que conformarme con Noviembre. Noviembre es el mes de los concebidos en vacaciones de verano, cuando el ocio y el calor no dejan excusas a las parejas que ya no se soportan para no pasar más tiempo en la cama.

Salud, Noviembre...
feliz cumpleaños para mí, y hasta que la muerte nos separe.